Entrevista con Miguel Barrero Maján, presidente de la Asociación de Editores de Madrid

“Si estamos convencidos del valor de la lectura en el desarrollo personal, profesional y social, la comunicación de ese potencial debe ser una tarea continua, no se puede dar por conseguida”.

El pasado mes de febrero, Miguel Barrero fue elegido por unanimidad nuevo presidente de la Asociación de Editores de Madrid para el próximo periodo de cuatro años. Supone su regreso a un cargo que ya ocupó en 2019, antes de pasar a presidir la Federación de gremios de editores de España (FGEE).

Conversamos con él sobre los objetivos con los que afronta este mandato: lograr un Pacto Autonómico por la Lectura, la promoción de la lectura; la promoción exterior de los editores madrileños, el diseño de un plan de sostenibilidad para los pequeños editores o la búsqueda de acuerdos y recursos con otras áreas de administración.

Como eje central planteas lograr un Pacto por la Lectura que convierta a la Comunidad de Madrid en un modelo de ciudadanía lectora a nivel mundial. ¿Qué actores son imprescindibles en ese acuerdo?

Entiendo un Pacto como un acuerdo marco que estructure la relación de las iniciativas públicas y privadas para fomentar el hábito lector entre los madrileños. Por lo tanto, los actores básicos y los motores deben ser la Administración autonómica y el sector editorial a través de nuestra Asociación. A partir de ahí la búsqueda de alianzas debería llevarnos a Fundaciones y organizaciones sin ánimo de lucro, a municipios y a empresas.  Ese Pacto debe tener como ejes tanto la comunicación intensiva del valor de leer en el desarrollo personal, profesional y ciudadano como el desarrollo de acciones concretas para llegar a todas las audiencias y espacios lectores. Es fundamental disponer de una proyección temporal ya que la lectura tiene que adaptarse a los cambios sociales donde el tiempo es escaso y la competencia – entendida principalmente como opciones de entretenimiento- es amplia.  Un pacto significa una estrategia continuada en el tiempo y amplia en cuanto a segmentos y poblaciones desde la primera infancia hasta la tercera Edad, desde la escuela hasta la empresa, desde el transporte público hasta el medio rural. Un pacto supone persuadir y convencer, también facilitar y llegar.

“Un pacto significa una estrategia continuada en el tiempo y amplia en cuanto a segmentos y poblaciones desde la primera infancia hasta la tercera Edad, desde la escuela hasta la empresa, desde el transporte público hasta el medio rural”.

Es un objetivo transversal. ¿cómo se puede implicar de forma efectiva a áreas como Educación, Juventud, Servicios Sociales o incluso Sanidad?

Más allá del ámbito de Cultura, la siguiente consejería en importancia debe ser Educación dada la trascendencia de la edad escolar en el fomento de la lectura. Parece incuestionable que en la infancia y la adolescencia la lectura no solo es una competencia con valor intrínseco en la formación y el desarrollo personal, sino también un instrumento clave en el éxito escolar. Todas las pruebas externas demuestran la necesidad de mejorar la competencia lingüística y especialmente la comprensión lectora, cuyo déficit muchas veces se arrastra incluso en niveles de formación superior.

Los datos que arroja el último informe PISA (2022) confirman esta necesidad; aunque en lectura el alumnado de España se sitúa en la media de la OCDE con 474 puntos, los resultados suponen una caída de 3 puntos respecto a la edición anterior.

Leer mucho y bien está directamente asociado al rendimiento académico, por lo que la participación de Educación es determinante y no solo en la educación básica ya que la universidad, por definición, debería ser profundamente lectora.

A partir de ahí, con Cultura y Educación como ejes vertebradores, el objetivo es implicar a todas aquellas administraciones que puedan llegar a distintas audiencias: desde llegar a poblaciones vulnerables entendiendo el poder de la lectura como herramienta de comprensión y de integración (ámbito de servicios sociales) hasta fomentar el poder de la lectura en el desarrollo cognitivo o su valor como descanso ante la fatiga digital (ámbito de salud). 

“Leer mucho y bien está directamente asociado al rendimiento académico, por lo que la participación de Educación es determinante”.

¿Qué acciones concretas puede impulsar la Asociación para incidir en el sistema educativo?

Deseamos establecer un diálogo sosegado con la Consejería de Educación donde poder discutir cómo hacer crecer el hábito lector en las escuelas. Desde luego, consideramos que hay cuatro ejes básicos: creación y dotación de bibliotecas escolares que garanticen el acceso a los libros de todos nuestros estudiantes, formación del profesorado en promoción lectora, tiempo lector en el horario lectivo y programas específicos de competencia lingüística y comprensión lectora. En la Asociación hemos constituido una Comisión de Educación que reúne a editores especialistas en el campo educativo cuya aportación a este debate sería estratégica.

Aunque contamos con buenas cifras de lectura, acercándonos a los datos de los países más desarrollados de la UE y la OCDE, todavía hay un 33% de españoles que no leen…

Los datos de lectura siguen mejorando año tras año, pero ello no debe conducirnos a pensar que el reto está conseguido. Por una parte, quedan muchos ciudadanos que dicen no tener tiempo o interés en leer y, por otra, hay segmentos que tienen un claro margen de mejora. Por ejemplo, vemos descender la venta de ejemplares en el tramo 6-9 años, un franja de edad clave para estructurar el hábito lector;  si pusiésemos foco en los estudiantes universitarios creo que obtendríamos resultados decepcionantes en cuanto a compra de libros (científico-técnicos, humanidades y ciencias sociales) lo cual me resulta realmente preocupante; tampoco considero que la lectura sea una herramienta de actualización y de formación permanente en la vida profesional; podríamos pensar que la calidad de vida de la Tercera Edad permitiría leer más. Si estamos convencidos del valor de la lectura en el desarrollo personal, profesional y social, la comunicación de ese potencial debe ser una tarea continua, no se puede dar por conseguida.

Otro de los grandes desafíos es la internacionalización, clave para proteger y favorecer la sostenibilidad de la edición bibliodiversa. ¿Cómo se puede mejorar el acceso de las pequeñas editoriales a las ferias?

Sin duda, la internacionalización es un componente clave en la viabilidad económica y el futuro de muchas de las empresas que constituyen nuestra Asociación. Gran parte de las ayudas que recibimos van destinadas a facilitar su presencia en eventos internacionales y en organizar misiones comerciales. Pero el perímetro de espacios donde difundir los catálogos es muy amplio: son muchas las ferias, son muchos los países donde buscar distribuidores y canales de comercialización; son muchas las licitaciones que pueden surgir; son frecuentes los congresos de profesionales donde se podría estar. Tenemos que plantearnos dónde harían falta nuevos recursos ante los retos de las pequeñas y medianas editoriales: qué hace falta para potenciar la venta de derechos, qué necesitaríamos para detectar las oportunidades de compra pública (por ejemplo, motores de búsqueda), qué papel pueden jugar desde Comercio Exterior o desde Economía para facilitar la exportación… Considero que el margen de crecimiento en venta exterior es importante, pero por la tipología de empresas, sí se hacen necesarias las ayudas. Y aprovecho para comentar que hablamos de ayudas, ya que este sector no está subvencionado bajo ningún punto de vista. 

“El margen de crecimiento en venta exterior es importante, pero por la tipología de empresas, sí se hacen necesarias las ayudas”.

Has hablado de sostenibilidad de los pequeños editores. ¿Qué medidas necesitan en este momento (desde la administración pública y desde la asociación)?

Uno de los ejes de la nueva junta directiva será preocuparse de la viabilidad en el medio plazo y de la sostenibilidad en el largo de las pequeñas y medianas editoriales. Para ello estamos trabajando en cómo poner en marcha un estudio que nos revele los puntos críticos tanto en el proceso empresarial (interno) como en la cadena de valor del libro (externo). En paralelo, consideramos necesario mapear dónde se encuentran ayudas para paliar las amenazas y debilidades que hayamos descubierto en el primer análisis. Una vez tengamos estos dos estudios podremos contestar a esta pregunta.

Si dentro de cuatro años tuvieras que resumir tu presidencia en tres logros concretos, ¿cuáles quieres que sean?

En primer lugar, sin lugar a duda, habiendo contribuido a mejorar los niveles de lectura en la región y que ésta sea de mayor calidad (con mejor competencia lectora). Y haber conseguido convencer al conjunto de la sociedad el valor de leer de modo que sea un hábito diario.

En segundo lugar, habiendo luchado por garantizar la viabilidad de pequeños y medianos.

Y, en tercer lugar, no olvidando la importancia económica de este sector (el primero del mundo cultural en relevancia económica en esta Comunidad), en haber visto crecer el negocio tanto en comercio interior como exterior.

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