
- El programa “Libros de arena” (RNE), la librería Akira Cómics, la Biblioteca Pública Elena Fortún y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez han sido los galardonados de este año.
- Manuel González Moreno, presidente de la FGEE, recibe el Premio de Honor por su trayectoria y su compromiso con el sector editorial.
- La edición madrileña reafirma su liderazgo en el sector, representando el 40,7% de la facturación nacional, con una aportación de cerca de 500.000 títulos vivos al fondo editorial.
La Casa de Cantabria acogió la noche del lunes la Fiesta de la Bibliodiversidad, en la que los editores de Madrid entregaron sus galardones anuales poniendo el foco en quienes protegen la diversidad cultural y amplían el ecosistema del libro desde el fomento de la lectura, la prescripción, la formación y la especialización.

José Luis del Río, coordinador de la Comisión de Pequeños Editores de la AEM, inauguró el evento con una reflexión sobre el valor de la pluralidad en un mundo globalizado. “Teniendo más opciones que nunca, más acceso a libros, a información y a contenidos, a veces da la sensación de que todos acabamos viendo, escuchando y leyendo las mismas cosas. Por eso la bibliodiversidad es tan importante, porque los lectores no somos todos iguales, y ahí es donde las editoriales desempeñan un papel fundamental.”
Del Río aseguró que los Premios Bibliodiversidad son, precisamente, una forma de dar las gracias “a quienes editan con criterio, a quienes leen con curiosidad y a quienes siguen creyendo que la cultura es algo más que una cuestión de números.”

El primer reconocimiento de la noche fue para la Fundación Germán Sánchez Ruipérez por la Escuela PARIX, una iniciativa que ha logrado articular redes de colaboración entre distintos agentes del sector, impulsando prácticas que favorecen un ecosistema editorial más plural, sostenible y adaptado a los retos actuales.
Desde Praga, su director, Luis González, explicó que, al recibir a noticia, los tres nombres que le vinieron a la cabeza fueron “José Manuel Anta, Miguel Barrero, que tenía muy clara la necesidad de crear una escuela de formación permanente para los profesionales del sector, y María José Gálvez (directora general del Libro, el Cómic y la Lectura, del Ministerio de Cultura), que tenía la voluntad de que hubiera una política pública establecida y con financiación de los fondos europeos para impulsar este planteamiento.” González aseguró que PARIX es hoy un referente internacional gracias a estas iniciativas, a un apoyo estable y al compromiso de los líderes del sector, como la Asociación de Editores de Madrid.

Por su parte, la Biblioteca Pública Elena Fortún, de la Red de bibliotecas públicas de la Comunidad de Madrid, fue reconocida por su compromiso sostenido con la mediación lectora, especialmente en el ámbito infantil y juvenil, y por ser un referente en la creación de comunidades lectoras inclusivas y dinámicas”. Su directora, Margarita Domínguez Barroso, aprovechó su intervención para reivindicar el trabajo bibliotecario menos visible “y que tiene mucho que ver con el trabajo de las pequeñas editoriales. Dedicamos una buena parte de nuestro esfuerzo a dar visibilidad a grandes y pequeños, conocidos y desconocidos; y a aquellos autores y a aquellas obras que tuvieron su momento de gloria, pero que ya no están en los escaparates.” Domínguez resaltó la “búsqueda incansable de todas las obras publicadas para que en la Biblioteca esté representado todo el conocimiento posible, todo lo que se ha editado.”

La librería Akira Cómics, recibió también el reconocimiento de los editores de Madrid “por su trayectoria pionera en la difusión del cómic y la novela gráfica como formas literarias de pleno derecho; y por su papel como espacio cultural activo ha favorecido el encuentro entre creadores, lectores y profesionales del sector.”
Su dueño, Jesús Marugán, recordó el vértigo de sus comienzos y la soledad que sintieron al tomar un camino a contracorriente, apostando por un género tan concreto y por un concepto de librería diferente. “Este premio para nosotros no es un final sino un comienzo. La vida nos está diciendo, de alguna forma, que sigamos por este camino, que estamos haciendo un buen trabajo.”

El Premio Bibliodiversidad al medio de comunicación fue para Libros de arena, de RNE, dirigido por Susana Santaolalla, “por su destacada labor de prescripción literaria, caracterizada por el rigor, la sensibilidad y la cercanía con el público. Su trabajo contribuye de manera decisiva a visibilizar editoriales independientes, nuevas voces y proyectos innovadores que enriquecen el ecosistema del libro.”
“Es un orgullo vivir esto con vosotros”, aseguró la periodista. “Creo que Libros de arena un claro ejemplo de lo amplio que puede ser el ecosistema del libro. Todas las semanas, desde hace 14 años, estamos demostrando que el libro no es solo un objeto físico, estamos demostrando que la literatura también se puede escuchar, demostrando que la radio también se puede leer.”
Santaolalla destacó el “trabajo en equipo” que de forma natural hacen los distintos actores del libro galardonados: “un libro que se lee, un libro que se escucha mediante la radio pública hace que muchos lectores compren el libro, el objeto físico, o que se lea en una biblioteca.”

Manuel González Moreno, una vida dedicada al libro
El momento más emotivo de la noche llegó con la entrega del Premio de Honor a Manuel González Moreno, actual presidente de la FGEE, “por su extensa y destacada trayectoria en el sector editorial, y por su compromiso con la defensa de los intereses del sector y con la promoción de la bibliodiversidad.”
Durante la entrega del galardón, Miguel Barrero Maján, presidente de la Asociación de Editores de Madrid, recordó los más de 50 años de trayectoria editorial y más de 15 de compromiso con las instituciones del sector de Manuel González, pero, sobre todo, quiso destacar su capacidad de trabajo y su talante, “la manera en que Manuel es, se relaciona y trabaja. Su capacidad para hacer equipo en entornos complicados, para escuchar y dialogar, su compromiso con el libro y la lectura, y con la pequeña y mediana edición.”

En su discurso, Manuel González, reconoció que entró en el movimiento asociativo “sin saber muy bien qué era esta asociación gremial que defendía los intereses del sector” y que quedó muy sorprendido “al comprender la cantidad de trabajo y de esfuerzo que se hacía. Ha sido un privilegio compartir estos años con las juntas directivas.”
González recordó los retos que quedan por delante e instó a los editores a no dejar a nadie atrás. A pesar de que el sector editorial registra un crecimiento global del 5%, González advirtió que la falta de progreso en ciertos subsectores “compromete la calidad educativa y el legado cultural que vamos a aportar a las próximas generaciones”.
También puso en valor la lectura como palanca de inclusión: “Tenemos a diez millones de personas que no han nacido en España. Tenemos que incorporarlas a través de la cultura, de la lectura y de la educación a nuestra sociedad. No podemos dejarlos aislados. No podemos generar guetos. Son nuestros iguales en derechos y obligaciones”.
Madrid, capital de la bibliodiversidad
La Bibliodiversidad constituye la base de la industria editorial, contribuyendo significativamente a incrementar la riqueza cultural y un pensamiento plural, crítico y democrático. La edición madrileña es el mayor referente de bibliodiversidad en España. Representa el 40,7 % de la facturación total del sector y es la industria que más títulos registra en el ISBN.
En esta edición de la Feria del Libro de Madrid, la edición madrileña está presente con la participación de 237 sellos editoriales que ofrecen una inmensa tipología de catálogos, ya que conforman un ecosistema inmenso donde las pequeñas y medianas editoriales madrileñas aportan, por sí solas, cerca de 500.000 títulos vivos al fondo editorial.
Como herramienta práctica para los lectores, se recordó que ya está disponible el Plano de la Bibliodiversidad (tanto en papel como digital), que permite localizar a los sellos madrileños que participan en la actual Feria del Libro de Madrid.